Determinismo

DETERMINISMO Y CONSTRUCTIVISMO TECNOLÓGICO

La imagen de la tecnología que se deriva de la Historia de la Tecnología tradicional, se encuentra supeditada a la concepción de determinismo tecnológico, y a todas las ideas que a partir de éste se desprenden. Así, las descripciones y argumentaciones históricas tradicionales no reflejan la complejidad y estructura sistémica de las relaciones entre ciencia y tecnología, y por el contrario éstas presentan un modelo unidireccional y jerárquico (tecnología subordinada a la ciencia, la técnica sería así únicamente un proceso por el que la ciencia satisface las necesidades humanas), que va de la ciencia básica a la tecnología aplicada para producir progreso social.

De este modo,  la “Historia de la tecnología se ha centrado habitualmente en la historia de los instrumentos, herramientas y máquinas, con una visión acumulativa lineal, en la que los artefactos más recientes van reemplazando a otros.  Desde este punto de vista, todo desarrollo tecnológico se interpreta retrospectivamente desde el presente, siguiendo las pautas de de una especie de “causa futura”[1] y considerando que éste se produce siempre bajo el criterio de una mayor eficiencia; de otra forma, el progreso supone el paso de los objetos y sistemas tecnológicos, de un estado a otro más complejo y eficaz.  Todo ello, tiene como consecuencia una reconstrucción de la realidad que se corresponde más, con los supuestos del determinismo tecnológico y de las ideas de progreso, evolución y linealidad, que con los hechos. Además, proyecta la idea de autonomía de la tecnología únicamente monopolizada por expertos tecnocientíficos y políticos sin ninguna posibilidad de intervención por parte de los usuarios.

Historia de la tecnología y determinismo tecnológico   

Para analizar la historia de la tecnología son necesarios unos planteamientos previos y una metodología concreta,  en virtud de los cuales se obtendrán unas respuestas u otras, una visión de la historia u otra, ya que cualquier historia es una construcción social. “Dependiendo de las preguntas, de la metodología de investigación y de las categorías conceptuales que maneja el historiador…Al hablar de historiografía de la tecnología , en este caso particular, lo que se pretende es realizar una valoración de aquellos elementos metodológicos y conceptuales que se presentan dentro de aquellos estudios que han tratado el tema de la tecnología desde la perspectiva histórica”.

Paula Ronderos “El futuro de la Tecnología: una aproximación desde la historiografía” Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación. Nº 5 Abril 2003

Desde este punto de vista la nociones conceptuales que caracterizan el determinismo tecnológico son:

  • Visión triunfalista de la ciencia y la tecnología
  • Idea de progreso heredada desde la industrialización
  • La tecnología actúa como motor del cambio social “La tecnología determina la historia”
  • Autonomía de la Tecnología
  • El desarrollo tecnológico sigue una lógica “natural” interna propia
  • El desarrollo tecnológico es lineal, acumulativo y conduce al progreso
  • La misma tecnología causa los mismos efectos en   todas las sociedades
  • Interpretación del desarrollo tecnológico según el concepto de “causa futura”

Por ello tradicionalmente los estudios de historia de la tecnología (meramente descriptivos y en base a los supuestos anteriores) han centrado fundamentalmente su atención en

  • La génesis de las innovaciones
  • La historia de los aparatos
  • El perfeccionamiento funcional de los inventos
  • La genialidad de los inventores

Pero como cualquier otra corriente de pensamiento, y como señala Bruce Bimber en su artículo Three faces of technological determinism” , el determinismo tecnológico presenta distintas vertientes fundamentales:

  •  Interpretación Nomológica: La tecnología se desarrolla de acuerdo a una lógica independiente y natural sin ser afectada por los cambios sociales o culturales, pues la sociedad es consecuencia de la tecnología que es la causa. Explicación como producto lógico (La historia es determinada por leyes que el hombre descubre secuencialmente, y que al aplicarlas produce tecnología )
  • Interpretación Normativa: La tecnología tiene un papel preponderante pero se admite la capacidad de la sociedad para darle significado político y cultural (desde el determinismo tecnológico esta interpretación se valora  como no tecnológica)
  • Interpretación de “Efectos no anticipados”: La tecnología juega un papel fundamental pero no a partir una secuencia lógica sino mediante la influencia de la incertidumbre y la incontrolabilidad (desde un punto de vista determinista  se considera que se rompe el esquema causa/efecto, y por tanto esta interpretación se califica de  no determinista)

Todas estas interpretaciones, pueden considerarse versiones más o menos atenuadas del determinismo más ortodoxo, e incluso verse como evoluciones hacia una visión constructivista, pero todas ellas en mayor o menor medida tienen una raigambre determinista.

Constructivismo

Por el contrario, el construcntivismo contrapone, a esta visión lineal y acumulativa, una sistémica y compleja por la que se considera que las innovaciones tecnológicas no se producen de un modo inmediato y terminado, sino y que son fruto de la resolución de las tensiones que se producen entre diversos conflictos de interés, de todos los actores que intervienen en el proceso cierre. El proceso de cierre se produce cuando los distintos grupos e intereses en conflicto, llegan a un consenso y alcanzan un acuerdo, sobre lo que es, el objeto tecnológico. “Cuando se logra el consenso cesan los procesos fundamentales de innovación, consiguiéndose la estabilización del entramado sociotécnico y la desaparición de los problemas planteados, al menos provisionalmente hasta que produzca otra definición de significados y requisitos técnicos, lo que supondrá una nueva correlación de fuerzas. En definitiva, el diseño de una innovación tecnológica refleja al mismo tiempo una variedad de restricciones técnicas previas y un determinado conjunto de valores que manifiestan una manera particular de ver las cosas. Tal y como Staudenmaier (1985) afirma: “[…] La característica fundamental de la tecnología consiste en las tensiones históricamente específicas entre el significado de los conceptos puestos en juego, los contextos sociales en donde se producen y las limitaciones materiales.””

Paula Ronderos “El futuro de la Tecnología: una aproximación desde la historiografía” Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación. Nº 5 Abril 2003

Es decir, se considera la tecnología como un sistema interrelacionado de conocimientos, artefactos, destrezas y habilidades, recursos naturales, estimaciones económicas, valores y acuerdos sociales, preferencias culturales y estéticas, etc.; esto es, como un entramado sociotécnico. De este modo, el desarrollo de los procesos tecnológicos, siempre hay que comprenderlos e interpretarlos de acuerdo a un determinado contexto socio-histórico, como fenómenos sistémicos, multidireccionales y complejos.

Es claro, que los análisis empíricos desde esta visión constructivista, suponen un duro contraste a los supuestos deterministas. Estos estudios, ponen de manifiesto que una gran proporción de la tecnología desarrollada no  se difunde, sino que se rechaza sobre fundamentos económicos y sociales. Del mismo modo, muchas tecnologías están continuamente adaptándose  a la luz de imposiciones económicas y sociales, ya que cualquier tecnología dada permite cierto grado de variación en las formas de organización adoptadas para su explotación. (Pavitt 1997, p. 192).  Es decir, lo que se denomina aquí Práctica       tecnológica o estrategias de usos y apropiación de la tecnología. Un reciente, interesante e ilustrativo ejemplo al respecto, lo ofrece Kevin Kelly, editor de la revista Wired, en un artículo que incluye en su página personal, en el que expica los modos de uso y aropiación de determinadas tecnologías por la comunidad Amish. Estos usos dan lugar a desarrollos divergentes de la tecnología original produciendo funciones alternativas y variadas. Todo ello pone de manifiesto, que la construcción y apropiación de la tecnología, está en interacción constante con los valores de una comunidad, y para algunos autores,  incluso no es más que la expresión de los mismos.

Así, y desde una perspectiva evolucionista de la innovación,  Giovanni Dosi desarrolla su idea de “Paradigma tecnológico” .   Una de las realizaciones de un paradigma es una trayectoria tecnológica, condicionada por un entorno de selección específico. Un paradigma tecnológico define, a su vez, las necesidades que deben ser satisfechas, los principios científicos y las técnicas materiales que han de ser utilizadas. En otros términos, un paradigma es un patrón para la solución de problemas tecnoeconómicos utilizando conocimiento científico (Dosi, 1982). Un paradigma tecnológico se caracteriza por un conjunto de ‘ejemplares’ (un automóvil o un circuito integrado, pongamos por caso, y sus particulares propiedades tecnoeconómicas), y unos principios heurísticos que orientan el esfuerzo innovador. En este sentido, un paradigma define las futuras oportunidades de innovación, y algunos de los procedimientos básicos para llevarlas a cabo, esto es, orientan y concentran el esfuerzo innovador en una dirección concreta. (Es decir, la innovación no es autónoma ni circula en una sola dirección). 

Del mismo modo, el “Principio de simetría” desarrollado por David Bloor, se opone a las interpretaciones lineales y unidireccionales del determinismo tecnológico.   Este principio entre otros, derivados del desarrollo del Programa Fuerte  de la Sociología de la Ciencia, se refiere al análisis del Conocimiento Científico y es posteriormente asumido como concepto y herramienta metodológica para el análisis de la tecnología, desde la perspectiva Constructivista. Así, y a partir de la idea de Bloor de que “los mismos tipos de causas deben explicar las creencias `verdaderas’ y las creencias `falsas'”, aplicada al análisis de la tecnología podríamos argüir que: “La mismas causas deben explicar las innovaciones tecnológicas exitosas y las fallidas”. Sin embargo, desde la perspectiva determinista, generalmente los fracasos en las innovaciones tecnológicas, se atribuyen a su falta de aceptación social, mientras que su éxito siempre se debe a su eficiencia y superioridad técnica. La asimetría por tanto, se refiere a que se atribuyen distintas causas al éxito y fracaso de desarrollo tecnológico: el éxito tiene una explicación intrínsecamente técnica y los elementos sociales, se citan asociados únicamente al fracaso de la tecnología. Por el contrario según el principio de simetría propuesto por David Bloor (1976); la verdad no es la causa de la  actividad científica sino su producto. Así la eficiencia/ineficiencia técnica debe explicarse simétricamente: por las mismas causas.

De este modo, la lógica asimétrica queda asociada al determinismo tecnológico ya que el éxito de las innovaciones tecnológicas se explica por eficiencia técnica y su fracaso por la falta de aceptación social. Por el contrario el constructivismo aparece asociado a explicaciones simétricas, pues éxito y fracaso son explicados por procesos de construcción social en contextos sociotécnicos concretos. Se colige de lo anterior que no hay innovaciones tecnológicas constructivistas o  deterministas (como muchas veces se pretende interpretar), sino distintas perspectivas analíticas.

A pesar de estas consideraciones teóricas y académicas, sin embargo el determinismo tecnológico caracteriza el pensamiento e imaginario social de la tecnología y sus procesos asociados. Y es frecuente encontrar material de divulgación científica, y programas inscritos en políticas de actuación sobre procesos de innovación tecnológica, con planteamientos deterministas. Del mismo modo, esta lógica, es la que suele llevar a realizar determinadas prospeccciones cuyo fracaso predictivo no puede explicarse desde la misma, con lo que la pone en evidencia.

1939 Feria Mundial

 En 1939, la Feria Mundial de Nueva York estuvo dedicada al futuro. En ella Dupont introdujo el nylon; se exhibió Elektro, el robot “doméstico” de Westinghouse; y RCA presentó un prototipo de televisión, sobre la que The New York Times escribió que su principal inconveniente era que “la gente debe sentarse y mantener sus ojos pegados a la pantalla” y que “la familia americana típica no tiene tiempo para ello”.

 A este resepcto, el anecdotario es muy variado y demuestra que la predicción del desarrollo tecnológico no depende siempre del conocimiento experto bajo esta concepción lineal. Así, a finales del siglo XIX, Charles Duell[2] Comisario de la Oficina Americana de Patentes, declaraba “Todo lo que se puede inventar ya ha sido inventado”. Por el contrario, en este mismo tiempo Edison anunciaba “los inventos y los descubrimientos nunca tienen fin. Durarán toda la eternidad”[3]. Este paradigmático e incansable creador de múltiples innovaciones tecnológicas supo intuir que la tecnología es una construcción social y que esta se desenvuelve inherente a los avatares sociales. Así, el historiador Thomas Hughes considera que el éxito de este ingeniero inventor, dependía, -como demuestran los más de 5.000.000 de documentos que reúnen sus anotaciones[4]- tanto de su genialidad como de su gran habilidad en combinar diversos elementos heterogéneos como los costes, el contexto político social y el acervo científico existente, en forma de sistema. Pero no todos los agentes y protagonistas de innovaciones y logros tecnológicos han sabido sustraerse del esquema determinista en sus predicciones.  Así en 1943 el presidente de IBM pronosticaba que el futuro del mercado mundial sería de cinco ordenadores. Del mismo modo años después en 1977, el presidente de Digital, Ken Olsen, no imaginaba “ninguna razón para que una persona quisiera tener un ordenador en su casa”. En esta misma línea, un estudio realizado para la empresa ATT en 1980, revelaba que “El parque de móviles en el año 2000 será de 900.000 teléfonos”. Por estas mismas fechas, 1981, Bill Gates consideraba que “64 K de memoria deben bastarle a cualquiera”.

Por el contrario, el modo en que socialmente nos hemos apropiado de estas nuevas tecnologías ha condicionado su desarrollo en otras direcciones y caminos.  Así consideramos casi imprescindible rodearnos de ordenadores, convivir adosados a un teléfono móvil y utilizamos cada vez con  más frecuencia, términos como terabytes  y hexabytes para referirnos a capacidades de memoria prácticamente estándar

Por supuesto que muchas otras previsiones y comentarios más o menos anecdóticos, de otros tantos protagonistas han sido más certeros, pero esto no es suficiente para demostrar que el desarrollo tecnológico es un proceso mecanicista de causas y efectos. Por el contrario, muchos casos aparentemente coincidentes con la realdad, no hacen más que demostrar el argumento de que la tecnología es una construcción social. Uno de los ejemplos más claros a este respecto es la denominada Ley de Moore[5], en este caso se demuestra que son los actores sociales los que al moverse en la dirección de las expectativas propuestas, las confirman, demostrando así la influencia social de éstas sobre los agentes sociales.

A este respecto, son muchos los análisis históricos y empíricos que desde la perspectiva social analizan que no existe una secuencia cronológica lineal del desarrollo tecnológico, ni un determinismo tal. Estos estudios revelan que el desarrollo tecnológico no es inexorable, imparable y fatal, no es autónomo ni tiene una relación unidireccional determinante con su ámbito social. Tampoco puede establecerse una analogía entre el mundo natural y la tecnología, suponiendo que ésta se rige por leyes internas de mejora de la eficiencia y selección natural, ni que produce idénticos efectos en contextos diversos. A pesar de ello, muchas de estas ideas se encuentran en la base de las estrategias políticas públicas en materia de desarrollo e impulso tecnológico, desde las políticas tecnológicas de Vannebar Bush[6] en Estados Unidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, en el centro mismo de los programas I+D+I.

Actualmente, los modelos predictivos de evolución y desarrollo de las tecnologías, combinan una suerte de determinismo tecnológico y económico y vuelven a revelar, cómo estos mismos modelos, difundidos en la esfera tecnológica, en este caso por especialistas de la emblemática publicación WIRED, orientan la acción de los actores hacia las expectativas propuestas, dadas como leyes. En este caso Chris Anderson, editor de la revista WIRED, explora las cuarto principales fases de cualquier tecnología viable: fijar el precio correcto, ganar cuota de mercado, desplazar una tecnología establecida, y, finalmente, volverse ubicua, mostrando diversos ejemplos que ilustran su análisis a partir del conocido modelo de hype-cycle de Gartner.

Fuente: TED: Ideas worth spreading

Versión traducida


[1] La idea de “causa futura” hace referencia a “la historia en futuro anterior que proyecta sobre las incertidumbres del pasado las certezas del presente. Que toma como inevitable lo actual y desconoce las alternativas abiertas en el pasado profundo hacia múltiples desarrollos alternativos.” (Cátedra Piscitelli) Por el contrario la  visión más adecuada sería la visión multidirecional en estrella.

[2] Como decimos se trata de un anecdotario pues son muchas las frases célebres que a lo largo de la historia han quedado asociadas a algunos personajes sin ser ciertas. Este parece al caso de Duell, pues tiempo después de que esta anécdota se popularizara el bibliotecario Samuel Sass denunciaba la falsedad de esta atribución, e intentaba buscar las causas que la explican Así en un artículo titulado“A patently False Patent Myth still! did a patent oficial really once resing because he thought nothing was lest to invent? “ Sass explica el origen del falso mito.  Al no encontrar evidencias de la declaración atribuida a Duell, Sass investiga y descubre pistas muy interesantes a partir de los hallazgos de Dr Eber Jeffery, publicados e 1940 sobre este mismo tema. Como Jeffery relata en 1843 el entonces Comisario de la Oficina de Patentes Norteamericana Henry L. Elisworth incluyo, en un informe para el congreso una frase que puede ser el origen del falso mito. El comentario incluido decía así “The advanced of the arts, from year to year, taxes our credulity and seems to presage the arrival of the period when human improvement must end” es decir:“Los avances de las destrezas ponen a prueba nuestra credulidad año tras año y parecen presagiar la llegada del fin del periodo del progreso humano.”

[3] Los Grandes descubrimientos Thomas Alba Edison Grupo Editorial Planeta Cromwell Productions The History Channel 2003

[4]  Actualmente un equipo de Investigadores de la Universidad de Rutgers (New Jersey) investiga sus más de 5000000 de documentos que dejó como legado.…

[5] La ley de Moore establece que el número de transmisores incorporados en un chip se dobla en un espacio de tiempo de 18 a 24 meses.

[6] Director de la Oficina Estadounidense de Investigación Científica y Desarrollo, a partir del fin de la II Guerra Mundial, implantó el sistema de Consejos de Investigación que se impuso en EEUU y otros países y del cual, aun en mayor o menor medida, las actuales políticas científicas y de investigación son herederas. Su visión de políticas científicas queda ejemplarmente reflejada en su artículo “Ciencia: la frontera interminable,” esta orientación convenció y gusto al Presidente Franklin D. Roosvelt quien promovió la creación de una Fundación Nacional de Ciencia como garante de calidad de la producción científica.

Artículos

Cutcliffe, Stephen H. Ideas, máquinas y valores. Los estudios de Ciencia,   Tecnología y Sociedad   

Antonio Diéguez El determinismo tecnológico: indicaciones para su interpretación    (pp. 3-12) 

Acevedo Díaz, José Antonio “¿Qué puede aportar la Historia de la   Tecnología a la Educación CTS?”    http://www.campus-oei.org/salactsi/acevedo3.htm

Bijker, W.E.; Hughes, T.P. y Pinch, T. (eds.) “The Social Construction of   Artifacts: Or How the Sociology of Science and Socioloy of the   Technology Might Benefit Each Other”, en The Social Construction of   Technological Systems: New Directions in the Sociology and History   of Technology Cambrige (MA): MIT Press

Winner, Langdon “ Las tecnologías como formas de vida”, en la   Ballena y el Reactor, Gedisa Editorial, Barcelona, 1986

  

Textos recomendados

Bijker, W.E.; Hughes, T.P. y Pinch, T. (eds.) The Social Construction of Technological Systems: New Directions in the Sociology and History of Technology Cambrige (MA): MIT Press Cambrige 1987
Cardwell, Donald Historia de la Tecnología Alianza Universidad Madrid 2001
Iranzo, J. M.; Blanco, R. Et al. (coords.) Sociología de la Ciencia y la Tecnología CSIC Madrid 1994
Latour, B. Ciencia en acción Labor Barcelona 1992
Mumford, Lewis Técnica y civilización Alianza Editorial Madrid 2002
Winner, L. Tecnología autónoma La técnica incontrolada como objeto del pensamiento político Gustavo Gili Barcelona 1979

 


 

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