Latour y Callon

EL ENFOQUE ACTOR-RED,  BRUNO LATOUR y MICHAEL CALLON 

enfoqueactorred 

Esta corriente, dentro de la orientación constructivista, es considerada generalmente como el enfoque más radical ya que lleva al extremo algunos de los principios y consideraciones centrales, de la concepción constructivista de la tecnología. A pesar de que para algunos científicos como Alan Sokal[1] el enfoque constructivista –desde su rechazo al relativismo cognitivo- se convierte en una perspectiva errónea, incluso en una impostura, amplios son los análisis, estudios y demostraciones empíricas que apoyan este enfoque: la tecnología es una construcción social. Este científico se refiere a determinados autores para ilustrar su argumentación, y entre ellos figura Bruno Latorur que es criticado por su visión constructivista  extrema y el relativismo cognitivo que esta conlleva. La radicalidad conceptual desde el punto de vista constructivista, que se achaca a estos autores se refiere a su consideración de la tecnología y su función mediadora en las relaciones sociales, que le confiere un estatuto de actor social al mismo nivel que el del resto de actores humanos. De este modo, ambos actores, humanos y no humanos, adquieren la misma entidad y no es concebible ningún tipo de dominación unívoca, por parte de ninguno de ellos. Esta idea, queda claramente reflejada en argumentaciones como la que sigue, que Bruno Latorur desarrolla en su obra La esperanza de Pandora. Ensayos sobre la realidad de los estudios de la ciencia :   ““ Incluso la forma de los humanos, de nuestro propio cuerpo, está en gran parte compuesta por negociaciones sociotécnicas y artefactos. Concebir de manera polar a humanidad y tecnología es desear una humanidad lejana: somos animales sociotécnicos y cada interacción humana es sociotécnica. Nunca estamos limitados a vínculos sociales”. (…) Como mínimo espero haberte convencido de que, si nuestro desafío va a ser atendido, no lo será considerando a los artefactos como cosas. Merecen algo mejor. Merecen ser alojados en nuestra cultura intelectual como actores sociales hechos y derechos. ¿Median nuestras acciones?. No, ellos son nosotros.” La esperanza de Pandora Ensayos sobre la realidad de los estudios de la ciencia. Barcelona, Gedisa, 2001, 382 pp. ISBN: 84-7432-787-3 

Reavivando así, parte de los conceptos presentados por Hughes que aluden a “componentes heterogéneos desde artefactos físicos, organizaciones, componentes incorpóreos de tales organizaciones, dispositivos legales y recursos naturales integrados en una red.” Desde este punto de vista, el punto de partida es la ciencia en acción frente a los artefactos   técnicos. Así, el Actor-Red, no es reductible ni a un actor ni a una red. Son redes heterogéneas de elementos animados e inanimados en un entorno caracterizado por la indiferenciación entre lo social y lo técnico. Los procesos técnicos y sociales se influyen mutuamente y se  construyen simultáneamente. En este entramado social sin costuras, toda relación social está mediada por artefactos o componentes no humanos en un tejido sociotécnico. En la evolución de la lucha de estos actores hay  periodos de estabilidad, como resultado de la decisión entre diferentes alternativas. Estos periodos de estabilidad suponen un nicho en el que los científicos y tecnólogos trabajan de acuerdo a las reglas, los procedimientos y estándares científicos, algo semejante a lo que Giovanni Dosi denomina “Paradigma tecnológico” . Una ilustrativa aplicación de estos conceptos, es la realizada por Philip Vergrat, al marco conceptual del proceso industrial de I+D. Con ella plasma el procesos de elección entre diferentes líneas de Investigación I+D que reflejan intereses y relaciones de poder entre los distintos actores. 

nichotecnologicovergrat 

BRUNO LATOUR, LA TEORÍA DEL ACTOR-RED y los PROCESOS DE MEDIACIÓN TÉCNICA 

La radicalidad conceptual atribuida a los autores de esta corriente constructivista, es debida, no sólo a las argumentaciones explícitas de los mismos, sino a las derivaciones teóricas que pueden colegirse de ellas, y que suponen una ruptura con algunos de los supuestos básicos del análisis social. Así,  la indeferenciaón entre actores humanos/no humanos y su consideración en un mismo nivel de acción,  rompe la frontera entre el SUJETO/OBJETO (que son elaborados simultáneamente). De este modo,  y enfrentándose al planteamiento de Martin .HeideggerBruno Latorur responde a la cuestión de si ¿existe algún tipo de dominio en la relaciones entre humanos y no humanos?.  Para Martin .Heidegger (1889/1976) y desde su visión de desarraigo, la tecnología no es un mero instrumento, si no que nos enajena, nos posee y nos domina implacablemente. La tecnología “desoculta”, “desvela” y se enfrenta al mundo natural.  Frente a este planteamiento Bruno Latorur (1947) –en su obra La esperanza de Pandora. Ensayos sobre la realidad de los estudios de la ciencia (1999)- desarrolla su teoría de la mediación técnica, partiendo de un supuesto alternativo: la construcción social de la tecnología. Respecto a esta concepción, los actantes, conjunción entre actores humanos y no humanos, que participan en los procesos tecnológicos, tienen un mismo nivel y entidad y no es concebible ningún tipo de dominación unívoca por parte de ninguno de ellos. En este texto, analiza diversos ejemplos;  ¿matan las armas de fuego o es la gente quien mata?. Una explicación materialista sostienen que un buen ciudadano con un arma, se convierte en un peligro (matan las armas). Mientras que una explicación moralista argumenta que es la gente la que mata a través de las herramientas (armas), como instrumentos neutrales que pueden ser controlados (mata la gente). La respuesta a esta cuestión es crucial por las consecuencias éticas y morales que se desprenden de una u otra consideración al contestar.  ¿Sobre quién entonces recae la responsabilidad? según Bruno Latorur depende del significado que se le de a la mediación técnica el propone 4 posibles: 

Mediacionlatour1 

 

Mediacionlatour2 

TRADUCCIÓN unión de dos actores creando uno nuevo (actor híbrido) con un nuevo objetivo que depende para su cumplimiento de la existencia de los dos

Mediacionlatour3 

COMPOSICIÓN es necesaria una asociación de fuerzas entre humanos y no humanos para explicar una acción

 CAJANEGRIZACIÓN la tecnología nos es transparente mientras funciona eficazmente pero cada componente tiene su propia caja negra

Mediacionlatour5 

DELEGACIÓN, mediante este mecanismo se produce un desplazamiento del significado y traducción de la acción en una expresión diferente. La delegación permite que la    acción ejecutada tiempo atrás por un actor, ahora desaparecido,  siga estando activa. Compartimos nuestra existencia humana con  delegados técnicos (no humanos). De ahí la frase de Latour sobre la Tecnología, como “la sociedad que se hace duradera”  (Latour 1991).   Desde este punto de vista, el supuesto estratégico es el siguiente: si un conjunto de «relaciones sociales» se incorporan a materiales que son más duraderos que la interacción personal, es muy probable que esas relaciones sociales se reproduzcan. 

MICHAEL CALLON Y LA TEORÍA DEL ACTOR-RED. Análisis de casos históricos: el coche eléctrico 

Junto a otros autores como John Law y Anne Marie Mol y bajo la concepción del materialismo relacional de que “lo social no es puramente social”, Michael Callon destaca la importancia relevante de los actores y relaciona explicaciones sociales y técnicas. Así, ofrece una narración continua sin fases (entramado social sin costuras), rompiendo la frontera entre lo natural y lo social.    Su intención es seguir a los actores (en un   sentido semiótico) en su proceso de constitución,  vinculación, mediación mutua y estabilización

Son muchos más los ejemplos, para algunos seguro que parciales, los que podríamos citar y otros tantos los puntos de vista, que ponen de manifiesto la debilidad de la perspectiva determinista con la que acostumbramos a observar la tecnología. Algunos como el enfoque del Actor-Red dan un paso más en la superación de esta visión determinista y destacan el protagonismo de los actores tanto humanos como no humanos –artefactos y técnicas- en los procesos de innovación tecnológica. Si Winner nos descubre el error de considerar la tecnología como algo neutral, Michael Callon, desde su perspectiva del Actor-Red, nos permite ver que el dirigismo y el oportunismo tecnocrático falla si no es capaz de percibir la participación activa de los actores –humanos y no humanos- en una determinada dirección. 

La idea de moverse con coches de propulsión 100% eléctrica no es nueva. Poco antes de acabar el Siglo XIX y a comienzos del XX, los coches eléctricos tenían la mayoría del mercado, por encima de la gasolina y el vapor. Los primeros utilitarios eléctricos fueron fabricados en 1842 por Thomas Davenport y Robert Davidson. Sin embargo, hasta que no se inventó la batería (recargable), no fueron viables, eso sucedió en 1881.   Thomas Edison inspecciona un coche eléctrico en 1914. El y Henry Ford había planeado utilizar la batería de hierro-níquel de Edison para empujar de forma limpia y eficiente, los económicos coches que idearon, que podrían ser recargados mediante la utilización de miniturbinas de viento. De acuerdo con el libro “Internal Combustion” de Edwin Black. Estos son los antecedentes de muchos más intentos, que vendrán después, hasta la actualidad. 

A este respecto, Michael Callon se centra en el que tuvo lugar a principios de la década de los 70 del pasado siglo.En un contexto que parecía propicio, los ingenieros de la EDF (Electricité de France) concibieron la idea de un nuevo coche eléctrico.  Recordemos que el primer coche eléctrico[2] que data del año 1899, fue el primero en alcanzar una velocidad de 100 kms/hora y resultaba mucho más aerodinámico y eficiente, que muchos de los modelos que le sucedieron. Las razones por las que finalmente se impuso el modelo de combustión que ha predominado hasta hoy parecen ser recurrentes a lo largo del tiempo y se ponen de nuevo de manifiesto en el relato de Callon. Además de los obvios intereses de la EDF, que pretendía aprovechar el ambiente social y cultural del momento en el que proliferaban los movimientos en pro de las energías y modelos sociales alternativos, Alain Touraine, el gran teórico de la sociedad post industrial, se orientaba en la misma dirección. Para este autor, la sociedad se encuentra estructurada en dos grandes grupos, los tecnócratas que ostentan el poder, y los consumidores manipulados por los primeros. Bajo estas premisas de oportunidad y correspondencia de un artefacto tecnológico el VEL (voiture electrique), con un nuevo modelo de sociedad, la ocasión parecía única. Por el contrario, los intereses de Renault, iban por supuesto en otra dirección, y su ambición se centraba en convertirse en la primera marca automovilística europea. Por otra parte, el análisis de Pierre Bourdié no coincide con la concepción de Touraine, para P. Bourdié la estratificación social se encuentra estructurada en función de las relaciones de poder, entre los diferentes grupos, en las distintas áreas sociales. Estas relaciones de poder se manifiestan en diferentes ámbitos, y lo hacen especialmente, en el mercado de consumo en el que el automóvil es uno de los productos que con más intensidad simbolizan el staus y el poder. Las características del coche con su motor de combustión a partir de fuentes de energía fósiles, que le dotan de rapidez y potencia le confieren un significado social simbólico, útil para estas luchas de poder. En un contexto así, no hacen falta muchas más explicaciones –aunque las hay- de por qué un modelo de coche eléctrico no acabó por imponerse. Tampoco lo hizo en 1899 ni en los intentos posteriores, y aun hoy en día este tipo de vehículos suponen poco más que prototipos adecuados para salones de exposición y ferias del automóvil. Las características de los automóviles de gasolina, veloces, potentes, agresivos, contaminantes y brillantes corresponden a características asociadas al poder, la fuerza y el status en estos contextos sociotécnicos. Por el contrario, un coche eléctrico, pierde fuerza, vigor, autonomía, velocidad y poder. En el imaginario colectivo un coche con estas características no es un instrumento válido como símbolo de ostentación y preponderancia, útil para esta competencia orientada a lograr una posición destacada, en el mercado de consumo. Para que un modelo eléctrico pueda imponerse, se hace necesaria una redefinición simbólica del artefacto, que viene dada por su interacción con un nuevo contexto social orientado por nuevos valores y acuerdos tácitos, entre los intereses de los diferentes actores orientados en esta misma dirección. Por el contrario, en el caso de VEL, las expectativas de los ingenieros de EDF estaban inadecuadamente orientadas desde el punto de vista teórico, y de sus análisis y presupuestos de partida. Los actores y diferentes elementos implicados no actuaron conjuntamente en la dirección prevista. Los consumidores no se transformaron en nuevos consumidores, deseosos de coches menos contaminantes y más seguros, los acumuladores de zinc no se abarataron, los catalizadores no eliminaron la cantidad de contaminación deseada. Tampoco la compañía Renault perdió impulso, ni las administraciones locales de los pueblos de Francia clamaron por una tecnología más limpia de transporte.[3] 

” El proyecto del coche eléctrico fracasó. Por ejemplo, resultó que los electrodos de las baterías desarrolladas por los laboratorios de I+D de EDF no se portaron bien; en concreto, tendían a contaminarse y cuando eso ocurría no generaban la cantidad de corriente eléctrica que se esperaba de ellas. De otro lado la Renault, de la que se esperaba que, en el nuevo orden de cosas, favoreciese los coches eléctricos, rehusó ese papel. Al igual que los electrodos, se portó mal. Organizó una campaña contra el coche eléctrico y alabó las ventajas del coche convencional. Por otra parte, resultó que el consumidor francés  no estaba “preparado” para desempeñar su nuevo rol -el papel “maduro” y ecológicamente responsable que se le asignó en la sociedad postindustrial de los movimientos sociales-. También el consumidor se portó mal y continuó comprando “irresponsables y contaminantes símbolos de status” para conseguir las ventajas de la diferenciación social. Y resultó, además, que los ayuntamientos franceses no estaban dispuestos a fomentar el transporte público y a imponer las necesarias restricciones sobre el coche de gasolina privado. También éstos se negaron a desempeñar los roles diseñados para ellos en el escenario de la EDF.” [4] 


[1] En 1996, el físico estadounidense Alan Sokal –publicó con éxito, un artículo bajo el título “Transgressing the Boundaries: Towards a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity“(Transgrediendo las fronteras: hacia una hermeneútica transformadora de la gravedad cuántica) en el número 46/47, pp. 217-252, de la revista Social Text Un año más tarde publicó junto a Jean Bricmont (profesor de física teórica en la Universidad Católica de Lovaina) el libro Imposturas Intelectuales, no sin antes descubrir que su primer artículo fue una parodia. Con él pretendía demostrar lo que profundiza en su libro; el deterioro y la falta de rigurosidad conceptual de ciertos y prestigiosos círculos intelectuales en Estados Unidos y Europa. La primera parte de su obra se centra en la crítica y el análisis de textos de ciertos autores –que considerar estructuralistas extremos- como Jacques Lacan, Julia Kristeva, -y otros que denominan postestructuralistas- Jean Baudrillard, Giles Deleuze, Félix Guattari, etc., argumentando que tiran a la cara de sus lectores no científicos, palabras  eruditas, con el objeto de impresionar y dar un barniz de cientificidad a su obra. La segunda parte del libro, que ellos juzgan más interesante, está dedicada a tratar el relativismo cognitivo, concluyendo que esta concepción es falsa a menos que redefinamos el concepto de verdad. 

[2] El primer coche eléctrico denominado “nunca contento” ya parecía bajo este apelativo destinado a ser superado por el de motor de combustión, a pesar de ser más eficiente y presentar algunas ventajas sobre éste. 

[3] Paula Ronderos y Andrés Valderrama “El Futuro de la Tecnología: una aproximación desde la  historiografía” en Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación, Nª 5 Enero-Abril 2003 Ed. OEI Organización de Estudios Iberoamericanos, para la Educación, la Ciencia y la Cultura 

[4] John Law y AnneMarie Moll “Notas sobre el materialismo” en Política y Sociedad, 14/15 (1993-1994), Madrid (pp. 47-57). 

Lecturas 

John Law y AnneMarie Mol “ Notas sobre materialismo”   

Andrés Petersen“De la mediación técnica: filosofía, sociología y    genealogía” 

Winner, Langdon “ Las tecnologías como formas de vida”, en la   Ballena y el Reactor, Gedisa Editorial, Barcelona, 1986 

Videos 

“Quien mató al cohe eléctrico” 

Textos recomendados

Cardwell, Donald Historia de la Tecnología Alianza Universidad Madrid 2001
Iranzo, J. M.; Blanco, R. Et al. (coords.) Sociología de la Ciencia y la Tecnología CSIC Madrid 1994
Latour, B. Ciencia en acción Labor Barcelona 1992
Latour, B. De la mediación técnica filosófica, genealógica, sociológica Gedisa Barcelona 1998
Callon, Michel “Why virtualism paves the way to political impotence” Economic Sociology – the European electronic newsletter   2005
Mumford, Lewis Técnica y civilización Alianza Editorial Madrid 2002
Winner, L. Tecnología autónoma La técnica incontrolada como objeto del pensamiento político Gustavo Gili Barcelona 1979

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